miércoles, 8 de julio de 2020

La bolita, la mesa y el trilero

Pedro García Macías                                                  

Hace tiempo que tenía en mente escribir algo como esto, pero por unas cosas u otras siempre lo dejé en el trastero, pero ya vistas las cosas que se van sucediendo, día tras día y feria tras feria, ya no cabía más demora…no deja de ser, de forma repetitiva, más de lo mismo de lo que en El Chofre, comandados por el maestro Toni, venimos denunciando, de maneras diversas por aquello de que en la variedad está el gusto. No, no se quejen de entrada, va a ser cortito.


En Wikipedia dice “El trile, también llamado mosqueta, Pepito paga doble, ¿dónde está la bolita? o la bolita es un juego, normalmente asociado a la estafa, que es tradicional en calles concurridas y mercadillos. Existen dos modalidades, la primera se juega con tres cartas, y la segunda con tres cubiletes y una bolita. En ambos casos, el objetivo del juego es que la víctima o jugador adivine dónde está una carta predeterminada, o debajo de qué cubilete se encuentra la bolita, que son manejadas por el estafador, también conocido como trilero. En síntesis y en “cristiano”  nada por aquí, nada por allí y todo para mí, mientras al personal se le queda cara de gilipollas.

Seguro que cómo previo os preguntaréis ¿qué coño tiene esto que ver, al título me refiero, con lo que habitualmente venimos escribiendo en esta seria y rigurosa web, que además por principios es de toros, siendo éste para nosotros el protagonista de aquello que denominamos “La Fiesta de los Toros”?. Pues igual nada o igual mucho. Que cada cual elija.

Espero que no os moleste mi osadía, basada en que entiendo que al conjunto de nuestros lectores les es sin duda aplicable, aquella mágica frase de La Codorniz, extraordinaria revista de otras épocas, que como el Chofre ahora, sin modestia por supuesto en esta osada comparación, cambiando lo de revista por web, hay que actualizarse o morir, “es la web más audaz para el lector más inteligente”. Para ello sin dar nombres, intentaré utilizar eso tan escaso como es la ironía para leer entre líneas, como cuando los tiempos de la Codorniz.

.El caldo de cultivo, un pueblo en fiestas. También los isidros de Madrid, por supuesto. La verbena, con la bande de música y el pasodoble. Personal feriante y feriado. Trileros, encorbatados, de buen ver y saber, bien entrenados en las mejores ferias de este país, las de 1ª, las de 2ª, las de 3ª y las que podemos llamar, utilizando un símil taurino, de talanqueras, prestos a entrar en acción.  Ya saben en función de la categoría de la feria el circo es de más o menos nivel, así como los trileros, aunque tal como están los tiempos, hoy van “los grandes” a todos los eventos, no como antes cuando los más iban a las ferias de tronío y dejaban las de menor fuste para los que empezaban y querían llegar a ser.                              

Iremos al meollo en faena cortita, pero con los tres tercios que nos da, de acuerdo con lo que pagamos por taquilla y su honradez, un chico charro, de ascendencia leonesa y su cuadrilla (con el riesgo de que algún buen amigo me tache “de baboseo”), con un final con la pañosa, en el tercer tercio de “veinte muletazos”, pudiendo al animal con eso que en la tauromaquia llaman las artes de la lidia. Hay que apostar a lo más para quedarse en lo que se pueda, o no?.

Los presuntos clientes ávidos de divertimento, público y el clavel, ayunos de picardía. Todas las ferias al barrer. Bueno perdón, tampoco hay que exagerar, podemos salvar algunas que mantienen la dignidad, porque tienen valor, afición, tienen la lista de las bolitas y los trileros y de momento los mantienen a raya, no sin verdaderos ejercicios de prestidigitación. Creo que esto sucede por el norte de este país y según me cuentan algunos y creíbles amigos allende los pirineos. Que sana envidia me produce por lo que pasa en mi tierra extremeña.

Sí amigos, es ya demasiado. Me refiero a estas historias, como sin duda habréis entendido, a como está la Fiesta y de modo especial a ese inventito que se han sacado de la manga en ferias como Valencia, Alicante, el Puerto, Almería y como no en mi pueblo Mérida. Los majestuosos mano a mano, para echar el rato mientras se lo llevan calentito.

Primer tercio. Un bichejo domesticado, la bolita, de la raza bovina que dicen criar en extensivo cuando igual daría hacerlo, a fuer de ser más serios, en intensivo o como dicen los que saben de estos menesteres, estabulado. De cualquier manera que me perdonen estos animalitos, les pido disculpas, porque ellos no tienen la culpa de nada.

Segundo tercio. Los trileros, las figuritas bien avenidas, al compás de sus equipos, apoderados y veedores, a quienes sus serviles ganaduros y los que se autodenominan empresarios les preparan la escena en las ferias, los carteles y la plaza, en suma la mesa, para sacar a pasear la bolita, siempre contando con su colaboración para que puedan expresarse,

Mientras, el beneplácito de quienes debieran velar por los intereses de quienes van a la feria de su pueblo, mirando para el cielo mientras en la tierra se cometen desmanes.

Una vez hecha la faena con el trapito rojo, cortita como os advertí, termino haciendo la suerte de matar a ley, espero que con un certero volapié. ¿Qué tal si aplicamos aquello de “a río revuelto ganancia de pescadores” y “ande yo caliente y ríase la gente”?. Vendedores de humo.

Se me entiende, verdad?, cada quien seguro que podrá poner nombres y apellidos.

 

 


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