viernes, 27 de noviembre de 2020

Sobre la transparencia económica en la fiesta de los toros.

 Por Gloria Cantero Martínez

 

Quiero pensar que, como cualquier otra actividad económica, el sector taurino contribuye al fisco con arreglo al marco legal establecido y les aseguro que en este sentido, la ley es muy clara en cuanto a tipos de contrato, rendimientos, retenciones, etcétera siempre dentro del ámbito de una relación laboral -según la Audiencia Nacional- de "Carácter Especial".

Esto sobre el papel pero como ya sabemos, el papel es algo que aguanta todo y lo cierto es que la tauromaquia a día de hoy, sigue sin aportar, quizá hasta sin saber al cien por cien, ni lo que paga en impuestos, ni los beneficios que genera.

En estos tiempos de crisis sanitaria con consecuencias económicas devastadoras también para toreros y ganaderos modestos, banderilleros, picadores, trabajadores del campo bravo, empleados de plazas de toros y demás sectores relacionados con la fiesta, hemos visto al sector reclamando, no siempre con razón y formas, sus derechos como trabajadores y contribuyentes, pero sin embargo, nadie ha salido a la palestra reclamando siquiera por solidaridad con los compañeros más desfavorecidos, una actuación, un control de los dineros que maneja este mundo opaco y turbio.

Y si no nos engañan 1600 millones de euros al año no son moco de pavo.

Pero entonces, ¿quién administra, quién controla, quién revisa este volumen de negocio?.

Entiendo que es urgente presentar al mundo de qué va esto de los toros y no solo desde un punto de vista cultural, identitario y artístico. No, no solo por estas incuestionables razones tan de peso, pero tal y como está el patio, habría que ir estudiando la forma de hacer llegar un mensaje bien apuntalado de productividad económica basada en hechos, datos y cifras reales. Desenmascarando el fraude que bien sabemos, no solo consiste en acotar las facultades del toro o negarle las ventajas que asegura el reglamento. Se hace muy necesario un saneamiento transversal en este mundo de los toros que también aclare la rentabilidad o no de este espectáculo no solo para los cuatro o cuarenta que se reparten el pastel, sino también como contribución o aportación necesaria para mejorar la situación socioeconómica de este país nuestro que probablemente, necesita más de la tauromaquia que la propia tauromaquia parece saber.

 

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