jueves, 12 de noviembre de 2020

El indulto de un toro de vacas y el virus de la indultitis


Pedro García Macías

Vamos a dar un paseíllo, hace un tiempo que no saco la neurona a pasear… como inicio recordar, según las crónicas, el primer indulto históricamente más antiguo, el que se produjo un 23 de julio del año 1860 en la plaza de toros de “El Puerto”, toro “Contador” de la ganadería de D. Joaquín Jaime Barbero lidiado por “El Tato”, según cuentan recibió 39 puyazos, otorgándose el indulto sin que el torero cogiera la muleta, y los últimos, de momento, porque de la “demolición”, perdón por mi indocumentación,  dicen los sabidos, que se llama “reconstrucción”, queda aún Logroño, salvo que lo suspendan, un corto período en la historia de la Tauromaquia, solamente 160 años, los de ahora, sucedidos en plazas de toros 3ª y alguna de 2ª como Mérida, con toretes de menor cuantía  que recibieron puyacitos pa sacar sangre pá una analítica.

Como continuación, que mejor que esta cosilla del amigo Enrique Martín en un artículo que tituló “el indulto apuntilla a la fiesta”, que nos decía esta frase  “nos quieren convencer de lo conveniente de los indultos, de lo que estos engrandecen y benefician a la fiesta, no sé si a la de los toros o a la de Blas, con las consiguientes copas de celebración, igual es eso. Pero como ocurre con otras muchas tendencias de la modernidad, tampoco hay muchos más argumentos que respalden este hecho”

Bueno, pues como suelo decir, vamos al lío. El indulto es tema de total actualidad y de urgente reconducción a sus verdaderas esencias… viendo las cosas con rigor de aficionado se llega a conclusiones diferentes del taurinismo imperante, debo decir con preocupación que el virus de la indultitis está calando en el gran público, el festivalero y bullanguero, dicho sea con el respeto que me merecen como pagano que es, en algunos toreros, ganaderos, empresarios, presidentes, sobrecogedores de los medios que los jalean y administraciones públicas que no controlan debidamente los incumplimientos reglamentarios, la mayoría de las veces lo indultado es una res con toda la nobleza bobalicona del mundo, que va y viene en la muleta sin que previamente se la haya visto en el caballo, a la que el torerete de turno le puede dar doscientos mantazos…desde aquí una vez más quiero reivindicar que la figura del indulto vuelva a ser esa gracia especial sólo para un verdadero toro de vacas…no es perverso traer a la palestra lo que en este tema establece el vigente Reglamento de
Espectáculos Taurinos de 1992 en su artículo 83.1 “En las plazas de primera y segunda categoría, cuando una res por su trapío y excelente comportamiento en todas las fases de la lidia, sin excepción, sea merecedora del indulto al objeto de preservar en su máxima pureza la raza y la casta de las reses, el presidente podrá concederlo”, creo que estaremos de acuerdo que en tanto este Reglamento esté vigente en las Comunidades que no tienen normativa autonómica propia y diferente en esta materia, todo indulto concedido en plazas que no sean de 1ª y 2ª categoría será antirreglamentario y por tanto sujeto a sanción administrativa, pero maticemos, creo que sería bueno, con la preceptiva y rigurosa  modificación reglamentaria previa, que si en una plaza de inferior categoría, por aquello que el ganadero se hubiere equivocado al seleccionar el toro en el campo, salta una res con edad de utrero o toro, con trapío, casta y bravura contrastada en todos los tercios sin excepción, especialmente en el tercio de varas con un mínimo de tres entradas al caballo, sucediera ese milagro, entonces SÍ, se le indulta merecidamente y a otra cosa mariposa…no vamos a enumerar las ganaderías más indultadoras que graciosamente suelen ser las más más del monoencaste “domé”, Uds. les ponen los nombres, pero si quiero resaltar que toros que hubieran podido ser merecedores de esta gracia especial y excepcional de otros encastes
que las figuritas no quieren ni oír hablar de ellos les zurran la badana en varas con el monopuyazo asesino caiga donde caiga y los lidian de aquella manera y luego a veces argumentan trapaceramente que “es que se ha parado, es que no se ha movido”…para ir rematando unas sencillas preguntas, la primera ¿cómo diferenciar el indulto barato producido por el virus de la indultitis con el que es concedido con todos los merecimientos y lugares reglamentariamente establecidos?, no es complicada la respuesta, en el primero tanto torero, como ganadero, público y presidencia valoran casi exclusivamente el comportamiento del animalito en la muleta, para torero y ganadero supone lo mediático además que para el torerete tiene el plus de no arriesgar y poder perder despojos con la espada quedando la cosita en puro simulacro y mete en el esportón la máxima casquería abriendo el portoncillo, al ganadero puede que ni siquiera le sirva para el fin fundamental del indulto, para padrear; en el segundo hay verdad en todo su contenido, donde, cómo, porqué y para qué, sin que las partes involucradas en su concesión se esfuercen en retorcer el Reglamento, los primeros se localizan especialmente en Castilla, Levante y de Despeñaperros  para abajo, en las carpas donde actúan las figuritas con el torete colaborador que llaman, que se porta bien y les deja expresarse, porque cuando sale un toro verdaderamente bravo, en los tres tercios, merecedor de indulto casi nunca se produce, si un torero lidia y torea de verdad a los treinta o cuarenta muletazos el toro pide la muerte, mientras que las faenas interminables de doscientos mantazos, ejecutadas con toreo de mentira, suelen ser las que finalizan en indulto, así está el patio amigos/as, pero habrá que seguir denunciando estas corruptelas

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario